Preguntas absurdas que me hace la gente cuando digo que hago kárate

viñeta karate

Bueno, pues voy a hablar de kárate. Resulta que practico este deporte (sí, DEPORTE) desde hace unos tres años y, aunque no paso de mera aficionada, no solo me gusta sino que ha llegado a convertirse en una parte importante de mi vida. He hecho buenos amigos practicándolo, me permite liberarme un poco de la rutina y encima me ayuda a no engordar incluso yendo al McDonald’s una vez por semana. Que lo sepáis.

Podría ponerme pesada y hacer una entrada torro sobre lo que es el kárate, de dónde procede y todas esas cosas que no os interesan una mierda y que no se va a leer ni Dios, pero como quiero que me leáis aunque sea medio párrafo he pensado que mejor lo hago de otra manera. Voy a responder algunas de las preguntas absurdas que me hace la gente cuando digo que hago kárate. Así de paso ya sabréis la respuesta y dejaréis de preguntar y dejaré de odiaros :*. Ganamos todos.

¿En qué se diferencia el kárate del judo?

Esta pregunta es un clásico. Es bastante común que la gente tenga un batiburrillo de nociones en la cabeza respecto a lo que es un arte marcial, en parte por culpa de las pelis de Bruce Lee y compañía, en parte porque en occidente tendemos a rodearlas de una cierta mística que no ayuda a despejar las dudas. El kárate y el judo (quien dice judo dice taekwondo, aikido, etc.) se diferencian en lo mismo que el blues y el rock. Son dos géneros dentro de un mismo arte, en este caso las artes marciales. ¿Tienen cosas en común? Por supuesto. ¿Son lo mismo? NO. El judo se centra en utilizar la fuerza del contrario y su peso para controlarle e inmovilizarle mediante llaves. El kárate sin embargo tiene poderosas influencias del arte de la espada y se centra en lograr equilibrio entre velocidad, precisión y potencia de manera que aun peleando con manos desnudas un solo golpe sirva para decidir el combate. Dicho de otra manera para que nos entendamos: el judo es mucho de agarrar y forcejear y el kárate mucho de repartir hostias (aunque este último también contemple llaves, luxaciones e inmovilizaciones).

Así que haces kárate… ¿entonces ya podrías ganar en una pelea?

Vamos a ver, no; al contrario de lo que cree la mayoría de la gente saber artes marciales no es un factor determinante para ganar en una pelea. De hecho, la mayor parte de las personas que practican artes marciales jamás han peleado fuera de una competición porque son disciplinas que incitan precisamente a todo lo contrario: a tener paz interior, ser frío y no buscar jaleo. Las artes marciales parten de la base además de que tu oponente no te va a atacar por la espalda, ni te va a sacar una botella rota, ni va a pegarle a tu novio/a por poner algunos ejemplos. En una situación de violencia real no es realista esperar que alguien con conocimientos de artes marciales domine la situación a no ser que se trate de una persona de mucho nivel con muchos años de experiencia. E incluso así hay otros factores que influyen como el peso de la persona, su forma física, su tamaño, etc, etc. Así que no me seáis cafres y no vayáis buscando lío.

¿Y tú que cinturón eres? …Ah, ¿y para el negro cuánto te falta?

Esta pregunta también es muy típica, pero no tiene una respuesta única. Dependiendo de países, de estilos e incluso de la edad de la persona, los grados que hay que superar hasta llegar a cinturón negro varían. En España por ejemplo hay seis kyu o grados básicos antes de llegar a dan, que es cuando te dan el cinturón negro. Estos grados básicos son los famosos cinturones: blanco, amarillo, naranja, verde, azul y marrón. Se empieza con cinturón blanco, que es el sexto kyu hasta llegar marrón que es el primer kyu. Después te dan el cinturón negro y pasas a ser primer dan. A partir de ahí la escala es ascendente: segundo dan, tercer dan, etc. Para pasar de grado hay que hacer exámenes que demuestran conocimientos técnicos y teóricos de kárate. En el caso de los niños, además, hay grados intermedios de dos colores para que suban más gradualmente y les resulte menos frustrante (los famosos cinturones amarillo-naranja etc.).

¿Haces kárate? ¡Qué pasada, enséñame una técnica!

La mayoría de la gente hace esta petición con la esperanza de que pegues un salto mientras gritas presa de la enajenación mental y partas un tronco en dos con la tibia. Para que quede claro: el kárate NO es espectacular. O al menos no necesariamente. Un combate de kárate puede consistir perfectamente en dos tíos mirándose durante diez minutos hasta que uno se mueve, arrea un golpe de KO y gana sin que nadie se entere de qué ha pasado. Además, en kárate se usan poco las piernas para golpear y se evita saltar a toda costa porque, creedme, con los pies en el suelo es más difícil perder el equilibrio y que te tiren de un golpe. Sé que parece difícil de creer, pero sí.

Si eres cinturón azul, ¿por qué sigues llevando el blanco?

Porque practico kárate universitario y tradicionalmente en las universidades no se cambia el color del cinturón hasta marrón, cuando se considera que la diferencia de nivel ya es lo bastante importante como para remarcarla mediante un color.

¿Eres cinturón negro? ¡Entonces serás un crack!

Bueno… sí y no. Llegar a cinturón negro supone mucho esfuerzo y dedicación y es meritorio de por sí, pero como dice mi sensei, el kárate es igual que la universidad. Cuando te sacas el cinturón negro es como si te graduaras, luego sales al mercado laboral y te das cuenta de que no sabes nada. Pues con esto igual. El negro acredita que sabes lo básico y te defiendes en la materia, pero de ahí a ser un grande aún te queda mucho pero que mucho camino.

¿Y en kárate competís?

Sí, por supuesto que se compite, es un deporte. Pero depende de estilos. En el estilo shotokai que es el que yo practico, por ejemplo, no se compite porque está más centrado en la técnica. Pero hay muchos estilos de kárate que compiten y querrían que fuera considerado deporte olímpico. A día de hoy aún no lo es en parte debido a la amplia diversidad de estilos que se practican a nivel mundial. Sin embargo el kárate de competición ya está bastante estandarizado y se está luchando para que sea olímpico en 2020.

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