Mai tailor is rich. Y mi asesor también.

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Vamos a ver. No es que tenga yo nada en contra de las señoras que son alcaldesas y salen a defender candidaturas con discursos millonarios preparados por otros señores per se. Es decir, a mí me gustaría que las señoras que son alcaldesas y salen a dar discursos fueran capaces, en primer lugar, de escribirlos ellas; y en segundo lugar, de darlos con un mínimo de carisma y encanto que para eso les pagan unos sueldazos de ahogue. Pero como sé que en este país eso es pedir demasiado, ya me conformaría con que la señora en cuestión (pongamos a Ana Botella como ejemplo pensado así a bote pronto) al menos hubiera tenido la santa preocupación de aprender a entonar en inglés como Dios manda. Porque en el tema de si sabe o deja de saber el idioma ya ni entro.

La cosa es esta: la señora Botella y todos los que trabajan con ella en el tema este de los juegos deciden pagarle un pastonaco a un señor americano para que les ayude con los preparativos. El señor americano se llama Terrence Burns y cobra la friolera de 25 millones de euros por poner todo a puntico. Entre las muchas tareas encomendadas al señor Burns (insertar chiste ingenioso sobre los Simpson aquí) se encuentra, precisamente, la de preparar el discurso de Ana Botella. Y a este señor tan profesional se le ocurren varias cosas súper de modernos, como por ejemplo meter frases en español en medio para que quede todo como más charming a la par que castizo e inviting. Todos conocemos ya el resultado. “Relaxin’ cup of café con leche” and so on. Ahora el pobre señor Burns tiene que salir en el Vanity Fair disculpándose por la ocurrencia, ya que más que charming e inviting la cosa se quedó más bien en torno a lo patético y carcajeable.

Ahora analicemos la cuestión. Bien podría ser que el señor Burns este de marras no sea más que un charlatán escandalosamente caro que, en sus mejores momentos, ha logrado alguna candidatura que otra. También podría ser que tuviera una mala ocurrencia o que, visto que la pasta se la iba a llevar igual, escribiera lo primero que se le pasara por la cabeza. Yo diría que un poco de todo hay. Pero también me planteo lo siguiente: ¿No habría tenido gracia el discurso si, en vez de ser entonado por Ana Botella encarnando a una estudiante de la E.S.O. con la presentación de inglés aprendida de memoria, hubiera sido leído por alguien con gracia, salero y un buen nivel de inglés? ¿Alguien como, por ejemplo, el príncipe? Ay señor donde vamos a llegar cuando la monarquía se apaña mejor que los políticos en lo que a cultura se refiere, por dioh.

Básicamente, el discurso estaba pensado por un americano que en su mente entonaba el inglés al más puro estilo JFK y visualizaba el triunfo en forma de delicadas consonantes fricativas, líquidas nasales y angostas vocales. En su lugar se encontró con Ana Botella y sus acento made in Calasparra del Cerro que lo siento pero NO. Porque en el contexto de un inglés pronunciado de la manera más amateur posible, con entonación puramente española, las frases en el idioma de Cervantes quedaban metidas con calzador y sonaban a gazapo. Y volvemos a lo de antes: si esta señora se hubiera molestado en aprender a pronunciar su discurso como lo haría un nativo, por mucho que no lo entendiera, no habría quedado como una tarada total delante de nosecientos millones de personas. Que no cuesta tanto, que tu asesor es americano maja, que le has pagado una millonada. Dile que se siente delante de ti y te enseñe a pronunciar el puto discurso COÑO, y practícalo hasta que entones como la puta Queen of England o como Michelle Obama o como quien te salga de los cojones, SÓLO ENTONA BIEN.

Pero se ve que ni para eso le pagamos.

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Earthbound

Últimamente algunos medios, incluido El Mundo, se han hecho eco de una noticia que a mí, por ser muy fan de los videojuegos noventeros de 16 bits, me ha hecho casi soltar la lagrimilla. En realidad no, pero en serio que un escalofrío de placer de esos que la gente normal siente al escuchar su canción favorita me ha recorrido la espina dorsal de arriba abajo. Al parecer Nintendo ha escuchado las súplicas de sus fans y va a reeditar Earthbound para la consola virtual de Wii U, con lo que una versión oficial no pirata llegará por primera vez a suelo europeo tras veinte años desde su publicación. ¿Y qué es Earthbound?, se preguntarán mis infieles lectores. Pues Earthbound, señoras y señoros, no es ni nada más ni nada menos que UNA JOYA. Pero vayamos por partes.

Corría el año 1994, la edad dorada de los rpgs (rol playing games para los no iniciados) rebasaba su cénit, y los mejores videojuegos del mercado presentaban trepidantes aventuras en mundos de fantasía donde caballeros armados hasta los dientes debían salvar a la princesa (quien dice princesa dice mundo/país/planeta) de las garras del malvado dragón o del tirano de turno. Este planteamiento nos dio grandes juegos para SNES (la reina histórica de los rpgs) como The Legend of Zelda: a Link to the Past o Secret of Mana, entre muchos otros. Sin embargo, ninguno como Earthbound, y es que este videojuego aún hoy es único en su género.

Earthbound fue el segundo título de la saga Mother, un proyecto personal del popular escritor japonés Shigesato Itoi. Él mismo actuó como guionista y director del juego, que en su versión en Japón se llamó Mother 2 (el nombre de la saga hace referencia a la canción de John Lennon del mismo nombre). De los tres títulos de la serie solo Mother 2 llegó a salir del país Nipón, rebautizado como Earthbound, y es sin duda el más famoso de los tres.

El juego nos sitúa en un país que bien podría ser los USA en plena década de los 90. Manejamos a un chavalín de unos once años llamado Ness que vive en Onett, un pueblo de lo más normal, que una aciaga noche sufre una invasión alienígena. A partir de aquí se desata una cruenta batalla entre Ness y sus amigos para proteger al mundo del malvado invasor extraterrestre Giygas, todo al más puro estilo rpg (visitando pueblos, hablando con la gente, ganando puntos de experiencia y mejores armas para los personajes, etc.). La premisa parece simple y ciertamente lo es, pero la genialidad de Earthbound no radica en su complejidad, sino en su cotidianeidad, sus múltiples referencias a la cultura pop y en su derroche de sentido del humor que lo convierten en una pieza única. Por su parte los gráficos también acompañan, dotando a las ciudades y pueblos que se visitan de múltiples elementos reconocibles con los que interactuar.

ImageAlgunos de los toques más carcajeantes del juego los encontramos la cruzarnos con los enemigos. La mayoría de personajes que nos atacan son criaturas u objetos poseídos por las fuerzas extraterrextres. Así, podemos encontrarnos luchando por nuestra vida tanto contra un hippie o un ejecutivo agresivo como contra unos virulentos discos de vinilo.

ImageLos diálogos con la gente de los pueblos y demás tampoco tienen desperdicio. Así como el sistema de guardado, que consiste en utilizar un teléfono para llamar a tus padres y contarles lo que has hecho (nada de visitar el santuario ni polladas de esas typical rpg). También es destacable el hecho de que, como nuestros personajes son niños, el tipo de armas que utilizan son bates de beisbol, yo-yos… y recuperan vida comiendo hamburguesas. Quitando los poderes psíquicos de Ness y Paula, que son el mejor arma contra los poseídos, todo lo demás es tremendamente mundano.

ImagePor último, otro de los múltiples y cuidadísimos detalles que hacen de este juego una delicia, es la gran cantidad de referencias de pasada que tiene hacia los Beatles en especial, pero también hacia los Monty Python, los Blues Brothers y múltiples películas de ciencia ficción de serie B de los 50, entre otros. Por poner algunos ejemplos:

  • En la versión japonesa, los nombres aleatorios que se sugiern para los personajes principales son: John, Yoko, Paul, George y Ringo.
  • Hay un submarino que, sin ninguna razón aparente, es de color amarillo.
  • La secta Happy-Happyst están basados en los Blue Meanies de la película “Yellow Submarine”.
  • Parte de la letra de una canción de los Runaway Five es la letra de la canción beatle Money (That’s What I Want).
  • Si se escucha bien el tema de la Batalla contra Mini Barf,Master Belch y Master Barf,se puede escuchar una parte del tema de Super Mario Bros.

ImageEl juego tuvo una acogida más bien modesta fuera de Japón, pero con el paso de los años ha llegado a convertirse en un auténtico videojuego de culto, circunstancia que se ha visto reforzada por su carácter de bien tirando a escaso y raro.  Esto sumado a que la precuela y la secuela (Mother para NES y Mother 3 para Game Boy Advance, respectivamente) nunca llegaran a ver la luz fuera de Japón, han dotado al juego de un aura de romanticismo que ha unido a los fans de los rpg en una sola voz para lograr un remake.

Lo del remake parece que está lejos, pero de momento ya es algo que vaya a llegar a Europa de la mano de la consola virtual de Wii U. Yo con que le dé el empujoncito que necesita para que más gente lo vaya conociendo me conformo.

Por último, y como dato curioso, señalar que Mother 3 estuvo a las puertas de ser un videojuego de Nintendo 64. Lamentablemente por esa época (1997-98) Nintendo iba dando palos de ciego respecto a la línea que debía seguir con el soporte para sus juegos (la vieja batalla entre CD y cartucho) y Mother 3, a pesar de estar prácticamente desarrollado, no superó la crisis interna. Una pena, sobre todo porque su remake para Advance volvió a quedarse en Japón. Pero quién sabe, igual le llega su segunda oportunidad, que la atemporalidad ya la tiene.